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El violín que cambió una vida: La inspiradora trayectoria de Pedro Pablo Jorquera en la FOJI Arica

Trás siete años siendo parte de FOJI, joven músico de Arica relata el impacto en su vida como músico de la orquesta regional.

Pedro Pablo Jorquera González ingresó a la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI) cuando tenía 12 años, desempeñándose los últimos tres como concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional Arica (OSJR Arica). Con la responsabilidad de guiar a sus compañeros desde un rol tan importante en la orquesta, hoy siente que esta experiencia le cambió la vida, pero su historia con la música data incluso desde antes de nacer.

“Mi mamá ponía música clásica cuando estaba en su vientre, eso quizás generó algo en mí porque de pequeño cuando escuchaba algún ritmo, me gustaba mover las manos como si estuviera con una batuta dirigiendo una orquesta”, recuerda.

Con menos de 10 años, su primer acercamiento con instrumentos fue en el Colegio con la flauta, dónde no se quedaba solo con las clases, si no que luego ensayaba en casa viendo tutoriales de Youtube, revisando pentagramas y ensayaba posturas con sus dedos, eso despertó algo en él: “Me di cuenta que las canciones que quería interpretar no sonaban bien en flauta si no que en violín, luego me entusiasme más cuando vi una escena de Karate Kid donde una niña tocaba nocturno de Frédéric Chopin, desde entonces me visualicé tocando esa pieza”.

En cuarto básico fue suspendido de su Colegio porque a pesar de sus buenas notas, era un niño inquieto que necesitaba redireccionar su energía, fue así que llegó al Liceo Artístico donde comenzó a tocar violín. Al año siguiente, en séptimo básico postuló a FOJI, viéndolo como un desafío a su pasión: “significaba entrar a algo regional interescolar, sentía la presión, intenté varias veces, me frustré, pero cuando lo logré me sentí muy feliz”. Comenzó siendo violín tercero, en la orquesta interpretaba piezas complejas como marchas rusas. Al tiempo pasó a violín segundo, luego a primero y actualmente es concertino, es decir se encarga de los solos y de dirigir su fila de violines.

“Ser concertino significa ser la mano derecha del director, organizar la fila de violines y ayudar a guiar las dinámicas para las piezas. Me siento bien en esta posición porque me gustaría ser un ejemplo para mis compañeros y alentarlos a que estén en mi puesto, porque pronto me voy a ir”. Efectivamente FOJI entrega becas de formación musical a jóvenes, que en el caso de la OSJR Arica, va desde los 11 a los 20 años, lo cual incluye clases especializadas, aporte económico mensual, campamentos y conciertos.

Pedro Pablo ingresó a FOJI en séptimo básico, hoy a sus 19 años, siendo estudiante de segundo año de ingeniería civil industrial en la Universidad de Tarapacá, cuenta con una sólida formación y un espacio que le permite compartir con amigos y le entrega felicidad.

Cada año, los estudiantes que reciben formación musical tienen la oportunidad de presentarse en conciertos abiertos a la comunidad luego de prepararse con destacados músicos de Chile y recibir acompañamiento para reforzar sus habilidades psicosociales. Todos los años también pueden postular a esta formación nuevos estudiantes interesados en vivir esta experiencia.

Este año, los integrantes de la OSJR participaron de un campamento musical que se realizó entre el 7 y el 10 de julio en el Liceo Artístico Doctor Juan Noé Crevani. Esta experiencia que incluyó actividades psicosociales, ensayos parciales, seccionales y tuttis, entre otros, culminó con un concierto en el Teatro Municipal de Arica.

Luego de la presentación, apoderados y público general quedaron sorprendidos con la interpretación y talento de los jóvenes, valorando este tipo de programa de formación. Loreto García, apoderada de uno de los niños becados que ingresó este año, comentó que fue “conmovedor tener la oportunidad de presenciar el desarrollo del talento de nuestros hijos, fue muy lindo, estoy muy agradecida de FOJI que puede crear esta instancia para que nuestros hijos crezcan sanos y puedan potenciar sus habilidades”.
Quienes se perdieron este primer y gran concierto, o quienes quieran volver a encantarse con las interpretaciones de los jóvenes, tendrán la oportunidad de escucharlos nuevamente durante el mes de septiembre, cuando brindarán un segundo concierto.

“FOJI y las presentaciones que hacen son un equilibrio para mí y mi vida cotidiana, porque la Universidad es dura. Es un alivio participar en los ensayos porque, aunque a veces tengo que estudiar, puedo relajarme y disfrutar mientras toco, entonces me ayuda a equilibrar. La orquesta desarrolla disciplina, respeto y habilidades sociales entre los jóvenes. No es sencillo tocar en una multitud, entonces es necesaria la disciplina, pero además uno se relaciona con más personas, de diferentes colegios, con quienes juegas, compartes y conversas, entonces amplías tu círculo social. Me motiva mucho juntarme con mis compañeros, muchos eran del colegio y ahora que estoy en la U no puedo compartir seguido con ellos, pero acá puedo verlos. Me motiva también el papel y la responsabilidad de concertino.” comenta Pedro.

A su vez, recomienda vivir la experiencia de ser parte de FOJI: “En Arica no hay muchos músicos de orquesta, me gustaría hacer un llamado a los jóvenes a que se acerquen porque la música cambia vidas, estoy muy seguro de eso. A mí el violín me tranquiliza, hasta el día de hoy escucho música clásica o del período romántico, aprender música es entretenido”.
FOJI cuenta con financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

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