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Cerca de las 14 horas, se provocó un deslizamiento de rocas, el que sorprendió a cuatro personas, que en su mayoría provenían de la capital, 3 muejeres adultas y un menor de edad.

El infortunio afectó con mayor fuerza a una funcionaria municipal, la cual tuvo una fractura en su dedo pulgar de la mano derecha.

En el lugar se dieron las primeras atenciones a la afectada, quien no quiso esperar la ambulancia (por la distancia del sector), moviéndose por sus propios medios a la sala de emergencia del Hospital Juan Noé, desde donde fue derivada a la clínica San José para evaluación de un traumatólogo. Las otras dos mujeres no presentaban mayores problemas, y el niño no presentaba lesiones.

El director ejecutivo de la Corporación Municipal Costa Chinchorro, -entidad que administra el sendero de Cuevas de Anzota-, Ayú San Martín Li, se dirigió al hospital inmediatamente, donde además de conversar las afectadas lamentó el incidente recordando que este es un sector que presenta riesgos y así se les ha informado a los visitantes al ingresar. De hecho, desde noviembre del año pasado se implementó un plan de gestión del sector para evitar mayores incidentes. “Nosotros implementamos un protocolo de visitación que tiene que ver con la protección del espacio, con la seguridad de los visitantes y con la experiencia misma. Ese protocolo pretende que justamente las personas tomen conocimiento de que están visitando una zona de riesgo. Segundo que se tomen las precauciones usando casco, que lean el protocolo y sigan las instrucciones, además cumplimos con no sobrepasar la carga máxima establecida para poder tener un manejo adecuado en situaciones de emergencia y dado a que el sector no cuenta con cobertura telefónica instalamos una radio para tener contacto inmediato con la ciudad. Por otra parte si hay un aumento de los factores de riesgo: Vientos, marejadas, sismos y lluvias, se decreta el inmediato cierre del sector”, indicó el director ejecutivo.

San Martin agregó que establecido este proceso, y pese a los diversos fenómenos climáticos que han afectado los últimos meses la ciudad, este es el primer accidente que se debe lamentar, aun cuando las Cuevas de Anzota recibieron en el verano sobre las 54 mil personas, pero que el accidente había obligado a cerrar por el lugar momentáneamente para limpiar y despejar el sendero; y por otra parte, los apuraba a iniciar la búsqueda de los recursos para adelantar el proceso de desquinche en los sectores que presentan mayores desprendimientos, pues las lluvias más el último sismo habían acelerado el desgaste natural del lugar.

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